Episode notes
Hay una idea muy instalada hoy: “yo creo a mi manera”. Y algo de verdad tiene. La fe siempre es personal.
Pero Nicea nos recuerda algo esencial: la fe nunca es solitaria.
El Concilio no fue una pelea de expertos ni una imposición política, aunque hubiera tensiones reales. Fue un largo proceso de escucha, de discusión, de paciencia… lo que hoy llamaríamos sinodalidad, aunque sin micrófonos ni PowerPoint.
La Iglesia entendió que creer juntos importa, porque lo que creemos modela cómo oramos, cómo celebramos y cómo vivimos. Por eso cuidó el Credo como se cuida una herencia familiar: no para encerrarla, sino para transmitirla viva.
Cuando hoy una comunidad reza el Credo, no está repitiendo palabras antiguas: está diciendo “no creemos solos”. Estamos unidos a cristianos de todos los ti ...