Note sull'episodio
Ezequiel, el alcalde de Biota, reconoce con humor que en su pueblo hay muchas vacas, pero pide más libros. La maestra Azucena dice que los libros hay que leerlos por gusto, no por obligación. Y Ángeles, que encontró en la escritura la medicina que necesitaba durante una enfermedad, asegura que Biota es su Macondo: el lugar al que siempre se puede volver.
Pero el corazón de este episodio late junto a la Fuente Vieja, donde Ofelia —una mujer dueña de una energía indomable— recuerda el tiempo que pasó al frente de la centralita telefónica del pueblo. Prometía conferencias imposibles y las cumplía. Porque, como dice ella: "Se podía hacer mucho bien con los teléfonos". Ofelia consiguió una ambulancia cuando no había ninguna y, g ...
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