
Note sull'episodio
En este undécimo episodio de Los oficios perdidos, David Isasi recupera la figura del farolero, un oficio esencial en las ciudades de antes de la electricidad, cuando la luz de las calles dependía cada noche de una mano humana. A partir de una historia marcada por la rutina, la intemperie y el gesto casi ritual de encender farol tras farol, el episodio recorre el origen de este trabajo, sus herramientas, su papel en la seguridad urbana y la transformación técnica que acabó haciéndolo desaparecer. El capítulo muestra también cómo el farolero fue mucho más que un operario del alumbrado: una presencia silenciosa que daba orden, calma y continuidad a la vida nocturna, hasta que la automatización convirtió su labor en recuerdo y nostalgia.