Lo que un día la vida me dijo
Un día, la vida se sentó a mi lado. No traía prisas, ni reclamos. Solo me miró, sonrió suavemente y me dijo: "Deja de pelear con el tiempo, que no es tu enemigo. No viniste a esta tierra a resolverlo todo, viniste a sentirlo todo. Te vi llorar por puertas que se cerraron, sin entender que yo solo te estaba quitando el peso de lo que ya no te pertenecía. Las cicatrices que llevas no son marcas de derrota, son la prueba viviente de que supiste sanar."