Ecos de AETH

Ecos de AETH

di Asociación para la Educación Teológica Hispana
¿Qué es una fe que se mueve?
Invitado: Rev. Jesús García Con este primer episodio inauguramos la séptima temporada, titulada "Fe que se mueve: el buen vecino en acción". Nos acompaña el reverendo Jesús García, pastor general de la iglesia Church of the City en New London, Connecticut. A partir de su experiencia ministerial tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos, el pastor García nos confronta con el peligro del estancamiento espiritual y nos recuerda que la fe cristiana no es un dogma estático ni un destino final, sino un camino activo. La conversación nos invita a romper el encierro del templo dominical para encarnar el Evangelio en la vida cotidiana, caminar el vecindario y dejarnos transformar profundamente por la realidad del prójimo. Puntos clave del episodio: La fe como camino y no como destino: Basándose en la advertencia de Santiago de que la fe sin obras está muerta, se enfatiza que una fe inmóvil se asfixia y se corrompe. La fe es comparable a la disciplina de un gimnasio: no basta con conocer la teoría, las ventajas o las instrucciones; es indispensable ejercitarla a diario, salir de las cuatro paredes del templo y ponerla en práctica en el encuentro cara a cara con la comunidad. De la lástima a la compasión transformadora: Ser una presencia eclesial relevante exige no solo buscar impactar al vecindario, sino tener la humildad de permitir que la realidad de la comunidad afecte a la propia congregación. Para predicar con pertinencia y encarnar el amor de Dios, el creyente debe transitar de la mera lástima distante hacia una empatía compasiva que camina, escucha historias y reconoce rostros concretos. Creatividad y diversidad en el servicio: El mandato de salir al encuentro del prójimo no se reduce a una acción física idéntica para todos. Aquellas personas con limitaciones de movilidad pueden ejercer un poderoso "ministerio del teléfono", enviar mensajes de texto o interceder en redes sociales. Asimismo, la iglesia puede respaldar y fortalecer a organizaciones sin fines de lucro locales que ya operan con excelencia, preparar paquetes de alimentos (snacks) de emergencia con mensajes bíblicos o establecer presencia activa en los comercios del vecindario. Hospitalidad genuina sin agendas de captura: Al abrir las puertas del templo para actividades vecinales o de servicio social, la comunidad de fe debe aclarar con transparencia que no busca coaccionar ni adueñarse de las personas. El objetivo primordial no es inflar la membresía de la iglesia, sino actuar como un buen vecino que sirve con desinterés y trabaja en conjunto por la transformación integral del barrio. La santa inconformidad que moviliza: Para romper la parálisis de las zonas de confort, el creyente debe abrazar la "santa inconformidad": una inquietud del Espíritu Santo que reconoce que la vida cristiana va mucho más allá de la experiencia emocional del culto dominical. Este despertar exige salir de la comodidad, orar con vulnerabilidad, observar con atención dónde Dios ya está obrando y dar pasos de acción concretos sin esperar condiciones de perfección. Invitación final: El Rev. García nos invitan a examinar en qué áreas de nuestra vida la fe continúa estacionaria, recordándonos que Dios nunca coloca una iglesia en un lugar por casualidad, sino con un propósito redentor específico. La invitación final es a dejarnos guiar por el Espíritu Santo, abandonar la seguridad del cautiverio eclesiástico y salir a las calles y aceras de nuestra ciudad con valentía, dispuestos a incomodarnos para ser las manos, los pies y el rostro visible de Cristo en medio de nuestros vecindarios. Visite nuestra página web: aeth.org
Evaluar, aprender y celebrar
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este episodio de clausura de temporada, nos sumergimos en la etapa final y a la vez renovadora de todo proceso de desarrollo comunitario: la evaluación, el aprendizaje continuo y la celebración comunitaria. La profesora Noemí Córdova, líder y directora comunitaria en Queens, Nueva York, nos enseña cómo el cántico del Salmo 133 sirve como un marco teológico para evaluar el florecimiento del vecindario. La conversación nos muestra que la celebración no es un simple festejo superficial, sino una declaración de lo sagrado que afirma los valores, visibiliza a todos los participantes y actúa como la plataforma para impulsar nuevos ciclos de liderazgo local. Puntos clave del episodio: El Salmo 133 como métrica de evaluación: El fruto real de un proceso comunitario se manifiesta cuando los vecinos habitan juntos en armonía, entendiendo la vida eterna no solo como un concepto futuro, sino como la práctica presente de la paz y el florecimiento (shalom). De esta alabanza bíblica surgen preguntas clave de evaluación: ¿Habitamos verdaderamente juntos? ¿Quién fue incluido y quién fue excluido? ¿Cómo reaccionaron los participantes? ¿Y quién se benefició más: nosotros, ellos o fue un beneficio mutuo? El ciclo creativo de cinco etapas: La invitada recapitula el marco metodológico inspirado en la pedagogía de la Creación:Investigación: Conocer a fondo la realidad y activos de la comunidad. Imaginación: Soñar creativamente nuevas posibilidades. Creación: Formular soluciones prácticas, contextualizadas y sencillas. Análisis: Evaluar si la iniciativa funciona y es buena (reconociendo que, aunque no sea perfecta, es buena). Afirmación/Celebración: Declarar lo sagrado a través del descanso y el festejo de los logros alcanzados. Celebrar en mutua comunidad: Así como los proyectos se construyen en común, la celebración debe ser plenamente compartida. Deben estar presentes todos los involucrados: los que planificaron, los que financiaron, el equipo ejecutor y, de forma indispensable, los participantes de la comunidad. Si se festeja sin los vecinos del barrio, se rompe el testimonio de comunión y se comunica que en realidad no estamos habitando juntos. La celebración como punto de partida y descanso sagrado: Al igual que Dios estableció el reposo en el Génesis como algo sagrado, celebrar recarga las fuerzas y afirma la misión y los valores para no estancarse. La fiesta comunitaria no es el final definitivo, sino la oportunidad de evaluar ajustes necesarios y anunciar las fechas del siguiente ciclo, manteniendo el entusiasmo y el impulso colectivo para perfeccionar el trabajo. De participantes a líderes comunitarios: El ciclo de desarrollo se multiplica cuando los participantes asumen la dirección de nuevas iniciativas. Se ilustra a través del programa comunitario de finanzas, donde miembros destacados del primer grupo se convirtieron en facilitadores y líderes de dos nuevos grupos. Esto fomenta la autogestión, rompe dependencias y demuestra que la comunidad posee la sabiduría y la capacidad de guiar sus propios procesos de crecimiento. Invitación final: La invitación final para iglesias, institutos bíblicos y organizaciones locales es a evaluar con honestidad y celebrar con gozo cada pequeño fruto cosechado, animándonos a amar al prójimo con acciones concretas para que la justicia, la dignidad y la paz de Dios sigan transformando nuestros vecindarios de generación en generación. Visite nuestra página web: aeth.org
Implementar cuidando las relaciones
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este penúltimo episodio, abordamos el corazón ético y relacional que sostiene cualquier iniciativa social o eclesial. La profesora Noemí Córdova, directora de programas en New Life Community Development Corporation (CDC) en Queens, Nueva York, nos confronta con la realidad de que ningún proyecto tiene valor si en el proceso se fracturan los vínculos humanos. Anclándonos en 1 Corintios 13 y en herramientas de facilitación comunitaria, descubrimos que las relaciones no son un accesorio del plan, sino su verdadero fundamento, y que el amor se manifiesta a través de la claridad, el respeto por la agencia del prójimo y la paciencia para acompañar procesos de transformación profunda. Puntos clave del episodio: El fundamento de 1 Corintios 13 en el trabajo comunitario: De nada sirve tener conocimientos técnicos, mover montañas organizativas o distribuir alimentos si no hay amor. El activismo que solo busca "hacer por hacer" sin cuidar a las personas se convierte en metal que resuena. La labor comunitaria debe crear espacios de pertenencia donde los vecinos no solo vengan a recibir de forma asistencialista, sino donde sean vistos, amados, valorados y empoderados para co-crear y colaborar. La relación como valor institucional fundamental: En New Life CDC, a los tres valores históricos de restauración, alivio y reinversión, se incorporó formalmente un cuarto pilar indispensable: la relación. Sin vínculos saludables a nivel interno (dentro de la iglesia y el equipo) y externo (con el vecindario), los planes se vuelven contraproducentes, la misión pierde respaldo y las visiones se quedan en meros sueños estériles sin fruto perdurable. Establecer acuerdos comunitarios y expectativas claras: Al facilitar conversaciones difíciles y dolorosas (como los impactos de ICE y las políticas migratorias), la facilitadora debe definir desde el inicio "qué es y qué no es el espacio". Un espacio seguro es para escuchar, dialogar y comprender; no es para atacar, juzgar ni imponer debates agresivos. Establecer estas reglas y respetar la libertad de quienes decidan no participar valida la agencia individual y demuestra que la claridad es, en sí misma, una forma de respeto. Manejo de tensiones y desacuerdos: La meta de la labor formativa no es forzar la comodidad o la uniformidad de criterios, sino transmitir información y recursos esenciales. Cuando surgen fricciones, el líder debe invertir tiempo en escuchar activamente el trasfondo de la persona, reconociendo que muchas posturas defensivas provienen de heridas y experiencias pasadas no resueltas. Paciencia pastoral y transformación a largo plazo: El acompañamiento comunitario requiere constancia sin presiones utilitarias. A través de la anécdota de un joven que rechazaba a las personas sin hogar por prejuicios, se ilustra cómo la invitación inicial a realizar una tarea práctica y sencilla (cargar bolsas de alimentos) abrió una puerta de aprendizaje que, tras dos años de servicio constante, transformó su corazón y lo convirtió en un líder sensible y comprometido que conocía por su nombre a quienes antes juzgaba. Invitación final: Se nos exhorta a perseverar con paciencia pedagógica, recordando que la verdadera meta de toda acción comunitaria no es solo suplir una necesidad material, sino propiciar la transformación integral y la dignidad de cada persona que Dios pone en nuestro camino. Visite nuestra página web: aeth.org
Diseñar un plan sencillo y participativo
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este sexto episodio, abordamos la transición indispensable entre concebir una buena idea y materializar un cambio real y sostenible en la comunidad. La profesora Noemí Córdova, directora de programas en Queens, Nueva York, nos enseña que la clave para la viabilidad de cualquier iniciativa radica en definir y sostener una meta común. A través de la metodología del Modelo Lógico y el manejo saludable de expectativas, descubrimos cómo estructurar planes sencillos y visuales que movilicen a los vecinos sin desviar el enfoque ni abrumar las capacidades de los líderes. Puntos clave del episodio: La meta común como base del cambio real: La diferencia entre una idea pasajera y una transformación comunitaria concreta es la existencia de una meta compartida y clarificada desde el inicio. El proceso para transitar del sueño al plan comprende cuatro pasos secuenciales:Clarificar la meta: Definir con precisión qué se quiere lograr (por ejemplo, atender la salud mental y emocional). Priorizar la meta: Diseñar un programa enfocado exclusivamente en servir a esa meta. Implementar la meta: Determinar el dónde, cómo y con quién. Evaluar la meta: Medir los resultados mediante encuestas breves y continuas tras cada ciclo. Proteger el enfoque frente a la tentación de abarcarlo todo: Durante la ejecución surgen nuevas necesidades apremiantes (como la falta de ropa o alimento); sin embargo, desviarse del objetivo principal fragmenta los recursos y diluye el impacto. El liderazgo debe mantener la disciplina de no salir de la meta acordada y, en su lugar, activar el mapa de relaciones para conectar a los vecinos con otras iglesias u organizaciones aliadas que sí tengan como misión suplir esas carencias específicas. El Modelo Lógico como herramienta de diseño: Para garantizar que la visión vaya de la mano con la implementación, se utiliza una estructura lógica compuesta por cinco componentes interconectados: Manejo de expectativas y metas alcanzables: Pretender "salvar al mundo" o asumir objetivos inalcanzables solo genera frustración y desgaste en la comunidad. La lógica del plan permite aterrizar el alcance: si invertimos ciertos recursos, realizamos determinadas actividades; si hacemos esas actividades, generamos productos específicos; y si producimos eso, alcanzamos nuestra meta. Animar la participación desde la utilidad personal: El compromiso comunitario se fomenta desde lo práctico. Cuando los vecinos sienten que no tienen recursos económicos para aportar, se les invita a donar algo igualmente valioso: una hora de su tiempo. A las madres participantes se les animó a agendar los talleres de bienestar como una "cita médica" ineludible consigo mismas, logrando que reconocieran el inmenso valor de sus propios saberes y experiencias. Invitación final: La profesora Córdova y la moderadora nos invitan a aterrizar los sueños comunitarios dentro de una planificación ordenada, transparente y participativa. La invitación final es a utilizar herramientas estructuradas como el Modelo Lógico en nuestras congregaciones y organizaciones vecinales, fijando metas numéricas y conceptuales claras que reconozcan los límites del equipo, manejen sanamente las expectativas y permitan que cada integrante se sienta útil, valorado y empoderado como coautor del bienestar colectivo. Visite nuestra página web: aeth.org
Soñar creativamente el cambio
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este quinto episodio, abordamos el ejercicio de la imaginación comunitaria y la co-creación como herramientas indispensables para gestar transformaciones profundas y contextualizadas. La profesora Noemí Córdova, directora de programas en Queens, Nueva York, nos guía a través del proceso divino de nombrar la realidad para imaginar nuevas posibilidades y soluciones. A través de la experiencia del proyecto "Casa de Esperanza" —diseñado para la niñez inmigrante y mujeres sobrevivientes de violencia doméstica—, descubrimos que los sueños no pueden ser impuestos ni rígidos, sino encarnados, flexibles y llenos del gozo del Espíritu Santo. Puntos clave del episodio: Nombrar la realidad e imaginar lo nuevo: Siguiendo la pedagogía del Creador en el Génesis, el primer paso para soñar es nombrar la realidad de nuestras comunidades con total claridad para luego visualizar nuevas posibilidades. El objetivo es crear soluciones que, tras ser probadas y analizadas junto a los vecinos, puedan ser afirmadas y llamadas "buenas". El origen del proyecto "Casa de Esperanza": Ante la llegada de familias migrantes en autobuses desde la frontera y los desafíos de estrés y trauma que enfrentaban los niños en las escuelas locales para concentrarse, surgió una respuesta creativa: talleres de bienestar corporal y respiración liderados por una maestra de yoga de la congregación. Esta iniciativa se expandió a un albergue de mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, formalizándose como un programa piloto de nueve meses dividido en tres ciclos: opciones socioemocionales, manejo de conflictos y prácticas de movimiento (baile, artes marciales, boxeo y yoga). Co-creación y evaluación participativa: El proyecto "Casa de Esperanza" demostró que los programas no deben diseñarse desde un escritorio aislado. Las madres y las participantes no son receptoras pasivas ni "proyectos", sino socias activas que retroalimentan al equipo al cierre de cada ciclo, indicando qué funcionó, qué debe ajustarse y qué desean para el futuro, generando comunidad y redescubriendo su capacidad de soñar para sí mismas. Flexibilidad contextual frente a la rigidez institucional: La co-creación exige abandonar agendas rígidas y calendarios inflexibles. Cuando el programa escolar de after-school se retrasó, el equipo no forzó el inicio en septiembre como estaba planificado; escuchó a las madres y adaptó el lanzamiento a octubre para sincronizar los horarios con el cuidado infantil. Soñar creativamente implica no operar en el vacío, sino aterrizar en los tiempos reales de la comunidad. La evolución del sueño y los puentes hacia el futuro: El sueño inicial de la organización era incorporar a las familias a programas de empoderamiento financiero a largo plazo; sin embargo, se discernió que las personas en crisis extrema carecen de la capacidad mental y emocional para asumir compromisos extensos. La creatividad contextual permitió crear un "puente": atender primero el trauma y el bienestar socioemocional para, progresivamente, aumentar la capacidad de los vecinos hacia metas más amplias. Invitación final: La invitación final es a abrir espacios para que el Espíritu Santo inspire nuestra imaginación, permitiendo que la iglesia y los liderazgos comunitarios actúen como agentes de confianza donde se experimente con gozo, humildad y flexibilidad, creando entornos donde todos los vecinos puedan sanar, integrarse y florecer plenamente. Visite nuestra página web: aeth.org
Discernir un foco: Elegir por dónde empezar
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este cuarto episodio, abordamos la disciplina del discernimiento práctico como el mecanismo indispensable para priorizar iniciativas en medio de la abundancia de necesidades comunitarias. La profesora Noemí Córdova, directora de programas en Queens, Nueva York, nos instruye sobre cómo pasar del mapeo de activos a la selección de un enfoque claro. A través de la identificación de inquietudes recurrentes, la no duplicación de esfuerzos eclesiales y la honesta aceptación de nuestros límites personales e institucionales, descubrimos que enfocarse no limita los sueños, sino que les otorga orden y sostenibilidad para ver florecer al vecindario. Puntos clave del episodio: Apoyar lo existente antes de crear de nuevo: Tras realizar el mapeo comunitario, el primer criterio de enfoque no debe ser la invención apresurada de nuevos programas, sino evaluar qué proyectos o recursos ya existen en el barrio para unirse a ellos. Fortalecer las iniciativas vigentes incrementa la capacidad instalada y hace que los líderes y vecinos se sientan acompañados por una comunidad de fe comprometida. Criterios para priorizar necesidades: Para elegir por dónde empezar dentro de una pluralidad de demandas, se sugiere formular preguntas clave de evaluación:¿Qué preocupación o narrativa se repite constantemente entre los vecinos? (Como la falta sistemática de contenedores de basura en un sector). ¿Existe la energía, el interés y los recursos para ejecutar ese proyecto? ¿Coincide el tiempo de ejecución con la capacidad real del grupo? (Un equipo con disponibilidad de nueve meses no debe asumir proyectos planificados a un año). Unir esfuerzos eclesiales sin duplicar recursos: La iglesia local debe analizar qué programas ya posee antes de lanzarse a la comunidad. Frente a la escasez de fondos en iglesias hispanas pequeñas, se ilustra cómo una congregación que deseaba realizar una fiesta navideña comunitaria no creó un evento paralelo; en su lugar, abrió su celebración interna y se alió con otra organización que donó los juguetes restantes, integrando a niños de la iglesia y del barrio en un mismo espacio de acogida. El ministerio de ser un puente de conexión: La confianza ganada en el vecindario permite a los líderes comunitarios actuar como conectores estratégicos entre el Punto A (quien tiene el recurso o la donación) y el Punto B (quien tiene la necesidad urgente). Este rol de enlace evita el aislamiento, optimiza las alianzas entre iglesias vecinas y demuestra que todos colaboran para el mismo Reino. Reconocer límites para evitar el paternalismo: Ningún líder ni iglesia puede resolver la totalidad de los problemas de una ciudad. Es indispensable realizar un diagnóstico honesto de las capacidades financieras, mentales, emocionales y de espacio físico. Admitir nuestros límites nos libera de la falsa idea del "superhombre" o "supermujer" y nos empuja a formar alianzas con otras congregaciones e instituciones. Invitación final: Se nos exhorta a no abrumarnos pretendiendo abarcar diez causas a la vez, sino a seleccionar un solo proyecto por año que responda a nuestras capacidades reales. Retomando la pedagogía divina del Génesis, la propuesta práctica es ordenar nuestros compromisos comunitarios, avanzar un paso a la vez y darnos el tiempo necesario para analizar y evaluar lo creado, asegurando que podamos contemplarlo y llamarlo verdaderamente bueno. Visite nuestra página web: aeth.org
Mapear recursos, relaciones y conexiones
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este tercer episodio, nos adentramos en la metodología práctica del mapeo comunitario (mapping) como el puente que transforma una buena idea en una acción concreta, sostenible y contextualizada. La conversación profundiza en el valor irremplazable de la iglesia local, la importancia de construir confianza genuina y la necesidad de examinar nuestras motivaciones para evitar agendas utilitarias que impidan el trabajo colectivo. Puntos clave del episodio: Visualizar el mapa completo de la comunidad: Para generar un cambio positivo, es indispensable plasmar de forma física o digital (usando mapas impresos o Google Maps) una imagen clara de lo que ya existe en el entorno. Este mapa debe incluir:Personas: Talentos únicos, habilidades profesionales, saberes culturales y experiencias vividas. Organizaciones e instituciones: Escuelas, clínicas, bancos de alimentos, negocios locales e iglesias. Asociaciones comunitarias: Ligas deportivas y grupos de apoyo vecinal. Espacios públicos: Parques, centros comunitarios, líneas de transporte y bibliotecas públicas (destacando a la biblioteca como un espacio vital de alfabetización, integración y justicia para los inmigrantes). El valor incondicional de la iglesia local: A diferencia de las organizaciones sin fines de lucro, que pueden paralizarse o perder financiamiento en momentos de crisis, la iglesia posee una fuerza espiritual y social única: su compromiso inquebrantable con el Evangelio de Jesucristo. Se recuerda cómo durante la pandemia, cuando los bancos de alimentos gubernamentales cerraron por peligro, los organizadores acudieron a los pastores, quienes abrieron sus templos para asegurar que la comunidad no pasara hambre. Capital social y la prueba de la confianza: El recurso más valioso en un mapa comunitario es el capital social (la confianza y la alineación entre vecinos). No basta con preguntarse si nosotros confiamos en la comunidad, sino confrontarnos con la pregunta inversa: ¿confía la comunidad en nosotros? Si no existe confianza, antes de imponer proyectos es momento de practicar un "ministerio de presencia", sirviendo pacientemente y apoyando lo que ya funciona. Chequear el ego y la intencionalidad: La invitada advierte sobre el peligro de acercarnos a los vecinos con curiosidad utilitaria o con la agenda oculta de "sacar provecho" o "cambiar a la gente". La alternativa es la autenticidad y la humildad. Si la intención no busca el bienestar de la gente sino el beneficio propio, se rompe el principio de Dios, quedando atrapados en el "Yo" y anulando la historia del "Ahora" y del "Nosotros". El mapeo como un ejercicio colectivo: El trabajo de mapear recursos y caminar el vecindario no debe hacerse de manera individual. Debe realizarse en grupo, sumando a personas que compartan la misma visión dentro de la congregación o el barrio, de modo que el proceso se convierta en una experiencia comunitaria que sostenga el ánimo frente al cansancio. Invitación final: Se nos invita a agruparnos en colectivo para levantar el mapa de recursos de nuestro vecindario, comprometiéndonos a caminar con paciencia junto a nuestros pares. La propuesta práctica es formar un equipo en la iglesia o comunidad, salir a la calle con un deseo genuino de aprender, mapear las fortalezas locales y procesar juntos los hallazgos para comenzar a ver el fruto del trabajo comunitario. Visite nuestra página web: aeth.org
Escuchar la historia de la comunidad
Invitada: Prof. Noemí Córdova En este segundo episodio, nos enfocamos en el sentido del oído como una disciplina fundamental para el liderazgo y el desarrollo comunitario. A través de herramientas de organización comunitarias y de la experiencia con comunidades inmigrantes, descubrimos que antes de reaccionar o implementar proyectos, es indispensable aprender a discernir entre las necesidades reales y las mentiras o prejuicios impuestos, reconociendo que no puede existir trabajo comunitario sin la participación activa de la comunidad. Puntos clave del episodio: Discernir entre narrativas reales y prejuicios: Escuchar implica hacer preguntas y dejarse descubrir. La invitada advierte sobre el peligro de aceptar narrativas falsas sobre un barrio, como asumir que falta cierto servicio sin investigar antes, o la mentira sistemática de pensar que la población inmigrante carece de la educación, capacidad o recursos para liderar sus propios proyectos. El marco narrativo "Yo, Ahora y Nosotros": Se presenta una herramienta triangular utilizada por organizadores comunitarios para estructurar la escucha activa:La historia del Yo: Reconocer nuestra propia historia, origen y raíces (como la memoria de los padres y abuelos) para comprender qué pasiones y convicciones nos impulsan a servir. La historia del Ahora: Leer la realidad inmediata del entorno en tiempo real. En Queens, esto implica atender la presencia de agentes migratorios, el miedo de los vecinos indocumentados y sus efectos en la asistencia escolar y la vida social. La historia del Nosotros: Definir hacia dónde se quiere ir colectivamente, abogando en niveles formales para construir un entorno seguro donde todas las familias puedan florecer. Hacer el trabajo antes del trabajo: Planificar requiere evaluar las capacidades y saberes de la comunidad antes de ejecutar cualquier acción. Tomando la experiencia de la pandemia en Queens (epicentro donde solo contaban con un hospital), se destaca que la escucha informada permite exigir soluciones estructurales a las autoridades, como el aumento de recursos médicos o infraestructura. Intencionalidad en la acción comunitaria: Emulando el relato de la Creación, donde Dios no creó al azar sino con propósito y orden en cada etapa, el liderazgo comunitario debe evitar salir a protestar o actuar "por hacer". Se requiere coherencia entre las capacidades de los vecinos, los organizadores y los gobernantes para que los esfuerzos den frutos verdaderos. Diversidad vs. Unidad y la alineación social: Escuchar también implica mapear la capital social: los espacios públicos, parques, iglesias, ligas deportivas y autoridades locales. A través de la experiencia de jóvenes organizadores en formación, se observó que un barrio puede tener una inmensa diversidad pero carecer de unidad; por ello, la labor principal es crear puentes de confianza y alineación comunitaria, ya que sin ellos no hay frutos sostenibles. Invitación final: Se exhorta a los líderes a detenerse, escuchar con intención y comenzar a mapear las relaciones, fortalezas e instituciones del entorno. La propuesta práctica para esta semana es aplicar la estructura del "Yo, Ahora y Nosotros" en nuestros espacios de liderazgo, asegurando que cada iniciativa responda a una alineación colectiva construida desde la confianza mutua y el respeto por las historias de nuestro pueblo. Visite nuestra página web: aeth.org
Ver la comunidad con otros ojos
Invitada: Prof. Noemí Córdova Con este primer episodio damos inicio a la sexta temporada, titulada "Modelos Creativos para el Desarrollo Comunitario". En esta ocasión, nos acompaña la Prof. Noemí Córdova, directora de programas y alianzas comunitarias de la Queens Federation of Churches Community Development Corporation en Nueva York. A partir de su propia experiencia como inmigrante peruana criada en Queens, la Prof. Córdova nos desafía a transformar los lentes con los que miramos nuestro entorno, invitándonos a abandonar la tendencia de enfocarnos únicamente en las carencias para comenzar a identificar el potencial, las virtudes y el florecimiento de la comunidad bajo una mirada de hospitalidad y profunda humildad. Puntos clave del episodio: El espíritu del eterno estudiante: El quehacer comunitario y teológico requiere la madurez y la disposición de asumirnos como estudiantes constantes. Insertarse en una comunidad no implica llegar como un experto que posee todas las respuestas, sino mantener la apertura y la curiosidad necesarias para permitir que sean los propios vecinos y el entorno quienes nos enseñen día a día. El modelo ABCD (Desarrollo Comunitario Basado en Recursos): Frente a la socialización tradicional que nos empuja a ver primero lo roto, lo malo o lo que falta en un barrio, se propone el marco del Asset-Based Community Development (ABCD). Este enfoque metodológico prioriza la identificación de los recursos, talentos, historias y capacidades que ya existen y coexisten en el vecindario, como la inmensa riqueza cultural de Queens, donde confluyen más de 144 lenguajes. Honrar el espacio como una casa invitada: La inserción en una comunidad exige ganarse la confianza de la gente y actuar con el respeto de quien entra a un hogar ajeno. Entrar con un lente de diagnóstico destructivo o con el afán de alterar y arreglar cosas que no se conocen a fondo resulta ofensivo. El trabajo de desarrollo requiere la humildad de reconocer que somos invitados a participar y colaborar, no a imponer. La creación como marco de lectura comunitaria: La fe se inserta en esta labor cuando acudimos al relato bíblico del Génesis. Dios no miró la tierra con una postura de desprecio ante el caos, sino como un espacio idóneo para diseñar y crear. Al emular la paciencia y la ternura del Creador —quien se tomó el tiempo para observar, analizar y contemplar que lo hecho era bueno—, aprendemos a valorar la diversidad y la riqueza de las comunidades como un reflejo del Reino de Dios. La lectura crítica del entorno: Utilizando herramientas de análisis aplicadas a las Escrituras, la invitada propone evaluar los espacios públicos haciéndonos preguntas sobre la equidad y la representatividad: discernir qué voces son las más audibles y cuáles no se están escuchando, qué vecinos son los más afectados por las problemáticas actuales, quiénes están tomando las decisiones y quiénes han sido históricamente excluidos de los procesos de gestión. Invitación final: La invitación práctica para las iglesias y liderazgos es realizar una investigación colectiva comenzando por listar cinco dones específicos de la comunidad (personas, historias, lugares o redes de apoyo existentes) y procesar este aprendizaje junto a grupos pequeños, asegurando un ejercicio mutuo, transparente y participativo. Visite nuestra página web: aeth.org
Una fe que incide: Compromisos para nuestras comunidades
Invitada: Prof. Nina Balmaceda En este episodio de cierre de temporada, transitamos hacia la articulación práctica y espiritual de los compromisos colectivos que deben guiar a una comunidad de fe en su labor civil. La profesora Nina Balmaceda nos instruye sobre cómo blindar nuestro corazón contra la polarización, el odio y el cinismo a través de una rigurosa vida de oración. Analizando la diferencia entre la captura del poder y el recordatorio de responsabilidades a los gobernantes, descubrimos que la incidencia con amor no genera paternalismos, sino que restaura la agencia del prójimo desvalido basándose en el tierno ejemplo protectivo de Jesucristo. Puntos clave del episodio: La brújula de la incidencia frente al poder: La incidencia que nace de la fe jamás debe buscar la ambición por el poder o la captura de partidos políticos, ni limitarse a reclamar privilegios exclusivos para los cristianos. Su objetivo es recordarle con firmeza a quienes ejercen la autoridad sus responsabilidades ante toda la sociedad. Debido a que Dios ama a toda la humanidad y a toda su creación, los creyentes deben asumir la responsabilidad activa de velar por el bien común de toda su comunidad política. Resistir la polarización sin odio ni resentimiento: En tiempos de marcada polarización política a nivel global, es fácil que el desprecio y el resentimiento afecten a quienes tienen convicciones políticas claras. Ante decisiones o ideas que causan sufrimiento innecesario a la comunidad latina, la invitada subraya que el cristiano debe blindar su corazón. La intercesión constante y la comunión colectiva con Dios actúan como un lente limpio que nos permite evaluar estrategias sin dejarnos arrastrar por el odio o los deseos de venganza. Esperanza más allá de las derrotas electorales: Una mirada espiritual limpia y estratégica ayuda a comprender que, incluso cuando las acciones de incidencia fallan o el partido político de preferencia pierde una elección, la esperanza cristiana permanece inalterable. El desaliento o el cinismo —fruto de la frustración ante el descaro y el abuso real del poder en los países del hemisferio— se combaten reconociendo que Dios sigue presente y nos convoca a una ciudadanía activa que busque soluciones prácticas para mitigar la vulnerabilidad. El desaprendizaje del odio para aprender a amar: Retomando el principio de que nadie nace odiando, siendo racista o menospreciando a la mujer y al extranjero, se afirma que todas las conductas de exclusión y codicia material son aprendidas. Por consiguiente, la prioridad de la iglesia local debe ser desaprender estos patrones mundanos para aprender comunitariamente a amar, cuidar y defender al prójimo pobre o que piensa radicalmente diferente, restaurando su valor como portador de la imagen divina. El modelo de Cristo: interposición, ternura y agencia: Jesús nos legó el máximo ejemplo de intervención no violenta y protección física al interponer su propio cuerpo para salvar a la mujer en peligro de lapidación por parte de un sistema injusto. La verdadera incidencia imita la ternura de Jesús hacia los niños, las mujeres y los extranjeros. El llamado es a hacernos preguntas estructurales sobre las causas de la pobreza en las naciones ricas y trabajar para restaurar la agencia de los oprimidos, permitiéndoles ponerse sobre sus propios pies. Invitación final: La iglesia está llamada a plantar sus carpas en los márgenes de la vulnerabilidad para manifestar, de forma clara, perceptible y tangible, el amor reconciliador de Jesucristo. Visite nuestra página web: aeth.org
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