
Notas del episodio
La sangre de Jesucristo nos ha limpiado de todo pecado, justificándonos y dándonos acceso a Dios sin culpa ni condenación (Romanos 8:1). Pertenecemos a la familia de Dios como coherederos con Cristo (Romanos 8:16-17), y dado que el Espíritu Santo mora en nosotros, somos más que vencedores y nada nos será imposible.
Palabras clave
Iglesia PAI
