
Notas del episodio
La intercesión perseverante de la iglesia en Hechos 12:1-10 ante la persecución de Herodes desató la intervención de Dios: un ángel rompió las cadenas del apóstol Pedro y abrió de par en par las puertas de hierro de la cárcel.
El Señor posee la llave de David (Apocalipsis 3:7-8), el poder soberano para abrir puertas de oportunidad y liberación que nadie puede cerrar. Al orar en todo tiempo, activamos Su presencia viva en nosotros, rompiendo ataduras y entrando a un nuevo nivel de libertad y propósito.
Palabras clave
Iglesia PAI
