El interior de la Tierra Inge Lehmann y Marie Tharp
En este episodio especial de Jugo de Ciencia exploramos los misterios del interior de nuestro planeta a través de las historias de dos científicas extraordinarias que revolucionaron nuestra comprensión de la Tierra. José Utreras y Elise Servajean nos llevan en un viaje desde la superficie hasta el núcleo terrestre, revelando cómo la sismología se convirtió en una ventana para mirar hacia las profundidades inaccesibles de nuestro mundo. Comenzamos con Inge Lehmann, la sismóloga danesa nacida en 1888 que vivió 105 años y cambió para siempre nuestra comprensión del planeta. Educada en la primera escuela mixta de Dinamarca, Inge estudió matemáticas en Copenhague y Cambridge antes de dedicarse a la sismología. Trabajando con datos de terremotos alrededor del mundo, notó algo peculiar en cómo viajaban las ondas sísmicas: las ondas S desaparecían después de cierta distancia, mientras que las ondas P creaban una misteriosa "sombra sísmica". En 1936 propuso algo revolucionario: el núcleo de la Tierra no era una masa uniforme, sino que estaba dividido en dos partes con propiedades diferentes, un núcleo externo líquido y un núcleo interno sólido. Aunque tomó veinte años para que la comunidad científica aceptara su descubrimiento, hoy la frontera entre ambos núcleos lleva su nombre: la discontinuidad de Lehmann. La segunda mitad del episodio nos presenta a Marie Tharp, geóloga estadounidense nacida en 1920, cuya historia es tan fascinante como frustrante. Formada en geología del petróleo durante la Segunda Guerra Mundial, Marie llegó a la Universidad de Columbia como asistente, donde sus habilidades de dibujo técnico la pusieron a cargo de convertir datos de sonar del fondo oceánico en mapas comprensibles. Al analizar estos datos, descubrió algo extraordinario: una enorme dorsal que recorría el centro del Atlántico con una fisura en su cima, evidencia irrefutable de la deriva continental. Sin embargo, su descubrimiento fue ridiculizado inicialmente por sus colegas masculinos, quienes publicaron los hallazgos sin incluirla como autora durante años. Finalmente, en 1959, el explorador Jacques Cousteau confirmó sus observaciones filmando la dorsal, y Marie recibió el reconocimiento que merecía. Sus mapas del fondo oceánico cambiaron completamente nuestro entendimiento de la tectónica de placas.