El Gringo Lee Poesía
por Richard CarrTemporada 3

La Despedida
La DespedidaEl amor duele.Y los sensibles....Morimos mil veces y más,reviviendo los instantesuno por uno.Anhelaba yo que durara aún máspero se evapora la oscuridad al instante,rendido a la luz de esa madrugadaVenía un cielo despejado, un sol brillante.¿Un día hermoso para marcar este momento?O solo surgió como cualquier otro,ajeno al dolor dejado en las huellas del amor.Me agarro el vuelo de un pájaro,perdido en seguir el sinsentido de su patrón,rastreando el zigzag de su rumbo,y por un momento…justo un momentologré detener el incesante curso del tiempo.¡Qué cosas se pueden decir sin abrir la boca!La bailarina, deslizándose hacia su destino,gira, salta y busca los brazos de su compañero,pero cada baile llega a su fin,ya sea en los brazos de otroo solamente en un sueño.Veo en tus ojos un infinito cariño.un amor trascendente…eterno.Brazos abiertos y dispuestos a recibirme,y por un segundo más…quiero devorarte los labios y nunca separarnos jamás.Pero el tiempo sigue marchando.Mi latido, tragado por una náusea ansiosa,el mundo se desploma en un segundo.Tales momentos grabados en la mente se convierten en el palpitante herido de un recuerdo...una vidauna parejaun cuerpoesa vozlas fresquitas madrugadas cubanastu rostrouna sensación.Una nada… y todo… disuelto al abrirme los ojosa reconocer que estoy ahogando una vez másen las lágrimas de aquella despedida final.richec63@gmail.comEl Faro
El Faro Te mata la nostalgia, un asesino sonriendo. Una chispa del ojo, luego el dolor. La cadena perpetua de una ausencia para siempre. Perdido en fantasías de un pasado ya cerrado, anclado aún en un corazón de tristeza, latiendo como la señal lumínica de un faro. Anhelo de guiar al amor de mi vida. Poseído por ganas de volver a las sillas, donde una vez nos sentamos con vista al mar. El aire colmado de nuestra charla cariñosa, los dos compartiendo un sueño improbable. El lugar sigue ahí, pero las sillas se han ido, arrastradas por mis lágrimas en un temporal. Lágrimas que brotan al cerrarme los ojos, un recuerdo doloroso que ahora me tortura. Hoy, tan lejano, hay una semilla de un sueño enterrado al nacer, pero nunca murió. A tal recuerdo le falta un reloj que corre, y la nostalgia prefiere a los que nunca olvidan. —Richard Carr richec63@gmail.comLágrimas de Fuego
Lágrimas de Fuego Me habla la lluvia recién venida, gotitas tocando la ventana. Una voz silenciosa me suplica; un mensaje que no cesa. Llevándome lejos, aún más adentro me despierta aquella memoria, un incendio arde y siento su calor. Una noche sin fin se evapora en un instante. Tal vez no desaparecen… noches así; más bien se entierran en el alma, una alma convertida en cuna de emociones. Una receta que me devora y me deja menos, mirando por esta ventana mientras las gotas de mis lágrimas extinguen el fuego del pasado. —Richard Carr richec63@gmail.comInicios
Inicios Una mirada hacia atrás y me tienta lo que veo; un placer que me envuelve y me alimenta. Me sostiene, pero no me levanta. Siento el frío adelante. El gris y los vientos me imploran arrancar pero con una voz áspera y ajena. ¿Es un ciclo que repetimos? ¿Volvemos al principio? ¿O será un destino donde descubrimos que nos toca empezar todo de nuevo? Con inicio años atrás o tal vez hace apenas un momento, vamos volando, girando de este lado a otro de la cumbre de una montaña asomándose de las nubes, o a los pies de un árbol enclavado dentro de la grandeza de un bosque. Buscan rumbo esos ojos sin parpadear, dando vueltas o flotando. Anhelando, un esfuerzo resulta ser inútil, aunque nos da la ilusión de que estamos a cargo. Nos abrimos paso hacia la neblina oscura que se nos enfrenta, hasta que nos reciba la serenidad de los brazos afectuosos de otro comienzo Ya…a nuestra espalda. --Richard CarrUna Noche de Magia
Una Noche de Magia Del horizonte se desenrolla la frazada del crepúsculo. De mi alma florece la esperanza. Bailan las chispas como un anhelo que arde y desde la orilla tira luz de calma tu rostro quieto. Canta el silencio sobre la vastedad donde de tu mirada las perlas oscuras y exquisitas doblan hacia mí. Se convierte una llovizna libertadora en una lluvia calurosa y fuerte. De la magia de dos emergen los enlaces de uno. Se asoma la lucita sonriente y tranquila. Se seca la piel bajo una madrugada nueva, recién nacida de una noche de magia. Richard Carr richec63@gmail.comTemporada 2
Los Sentidos
Los Sentidos La vida se vive, se experimenta, y se siente, pero todo depende de una perspectiva. Me encanta el tacto del agua fría en mi piel, pero eso depende del calor del verano. Me encanta el sudor que corre de mi frente, pero solo si se debe a lo que logro al gimnasio. La vida se vive, se experimenta, y se siente, pero todo depende de una perspectiva. A veces me inspira y me ilusiona un concierto, pero prefiero el silencio acompañado por una novela. La suavidad de la piel puede excitar, mientras cada picazón anhela lo áspero. Lo que agrada al ojo puede ser lo bello, pero para tranquilizarse hay que cerrarse los ojos A veces lo mejor es alejarse de todo. ¿Se entiende qué se dice? Depende de qué se oye. La vida sí se vive, pero todo depende de tu forma de mirarla, de escucharla, y de percibirla. La vida se vive, se experimenta, y se siente. Aislarnos no sirve al sentirnos solos, pero muchas veces la soledad nos conviene mejor. Richard Carr Richec63@gmail.com
Sueño
Sueño Odio la noche. Todas las noches. El miedo crece. Crece al llegar el atardecer, crece a medida que se consumen las horas y se me escurren los minutos del día. No pienso en nada. No creo en nada. Sé que tengo que dejarlo todo para escapar, pero vaciarme de todo solo me va llenando de más. Así me obsesiono. Analizo. Busco problemas y descarto soluciones. El terror me envuelve en la noche. Me esfuerzo por no mirar a los ojos del guardián del tiempo, el que tiene la vista gorda… Se fija en lo mundano, es duro de oído y anda en vueltas para toda la eternidad, aunque la eternidad llegue más pronto de lo esperado. Observo los muros cerrándose sobre mí… ¿Es una fantasía? ¡Un sueño! ¿Estoy durmiendo ya? Estoy sudando y me da frío. Este monstruo surge de la oscuridad de mi propia sangre, de una mente que nunca se calma. Debo relajarme. Respiro profundamente, pero la obsesión lo alimenta. No puedo parar las preguntas. Reviso el día, intento contar las respiraciones, pero noto que mi corazón va latiendo cada vez más fuerte. Y apenas encuentro el coraje y la fuerza, los tiro al cajón de trastos. Será el primer lugar que los busquen los ladrones que aparecen por la noche mientras mi mente enferma se dispersa en busca de un escondite, y mi alma desesperada chilla con voz sorda. ¿Estoy volando, cayendo, ahogando? Ando por un pasillo, pero no sé dónde estoy ni adónde voy...ni si estoy yendo. ¿Quiénes son? ¿Te conozco? Me quedo jadeando por el aire. Escucho el ladrido de un perro de fondo, el canto de los pájaros... Mi ropa empapada. La madrugada llega justo a tiempo, pienso. Me despierto, creo, al ver que no estoy muerto. Agotado, aliviado… al menos hasta que me levante de la cama para empezar el día, lo que es cada vez más corto. Odio el día. Richard Carr richec63@gmail.com
Un Día Nuevo
Un Día Nuevo Desde el rocío de una madrugada, hasta la frescura de un día de primavera, desde la caída de las primeras hojas de otoño hasta los primeros copos de nieve, emergen las primeras chispitas de un mundo lleno de esperanza y un destino aún por saber. Ahí se revela…el presente, un día cualquiera. Qué borroso aparece el presente a los ojos vírgenes del pasado mientras el corazón anhela las semillas ya brotando la fruta de un futuro aún por ser…siempre en busca de algo más. ¿Qué harías si pudieras despegar de acá, viajar hacia lo lejos, alejarte del presente, del dolor y de la angustia? ¿Qué harías si pudieras volar en el tiempo a fin de cambiar tu camino? Un camino que se disuelve y se derrumba tan pronto como se imagine? ¿Qué cambiarías si alterar giros, salidas y pasajeros te dejara una vez más en medio de la nada? La tierra y la luna siguen su baile sin tener en cuenta nuestros deseos de marchar atrás al reloj. La madre del rocío es el frío, además de los colores del otoño, y las nevadas que nos regala el invierno. Y la brisa que acaricia el rostro se absorbe hasta el corazón de la soledad, llevando un mensaje de esperanza que apenas se alcanza a ver por la neblina de un día nuevo. Richard Carr richec63@gmail.com
Los Opuestos
Los opuestos Me fascinan los opuestos. Sobre todo cuando estoy atrapado entre una multitud. Me siento tan solo al estar rodeado por tantos... Tantos que buscan huir del ruido de un silencio fuerte e insoportable pero justo cuando lo logro, cuando llego a mi destino, ese destino se me zafa, me deja solo una vez más, pero es una soledad que yo antojo. Y me cautivan los antojos porque al satisfacer uno nos acerca a la obsesión... Angustia... Pavor... tan irresistible que vuelvo una y otra vez más. No porque me guste, todo lo contrario. Lo odio y cuánto más me da asco, más me despierta el interés, porque el sufrimiento nos acerca al alivio para los afortunados; y así continúa para los desafortunados… El ciclo, el dolor y el placer, la soledad en búsqueda de una salida que nunca fue nada más que una entrada a una concurrencia de corazones solitarios, perdidos, deambulando bajo la luna en la playa... una noche fría, imaginándose el calor de un verano pasado, pero incapaz de darse cuenta de adónde van y qué hora es. richec63@gmail.com
El Bosque Olvidado
El Bosque Olvidado Alcancé a ver un bosque a la distancia Me acerqué con cuidado y vi que no lo era. ¿Un bosque? ¡Para nada! Abundancia de vida de plantas y agua.... sol y brisa, insectos, aire y aún más. ¡Te juro! Alcancé a ver en el bosque un árbol, ¿pero simplemente un árbol? No lo era. ¿Ya ves? El árbol, te digo, era toda una vida. Me encontré con una vida, un árbol anciano. Y nos miramos ¡Qué raro! ¿Un árbol me mira? ¡Por supuesto que mira! Está viejo, no muerto. Me miraba a mí y yo lo miraba a él. Nos miramos, aunque él no se movía para nada. Me atreví a mirar más profundamente que nunca. Un árbol entre miles, un bosque olvidado. Me contó una historia. Este árbol. ¡Te juro! Una historia rica, larga y profunda. Una historia de sus raíces, de su corteza y hojas. Las pérdidas, los cambios, las temporadas ásperas. Y aprendí en el bosque porque escuché la historia de un árbol anciano, no muerto le dio vida mi mirada, mi interés, ¡te juro! Lo animó. Nutrió a ese árbol viejo. Como la lluvia y el sol, todos tenemos un rol Encontraremos la vida si tomamos el tiempo. Para darle atención a los que más la necesitan Por favor mis amigos, entren sin demora al bosque olvidado. Nos esperan los árboles. Te juro que los árboles están viejos, no muertos. richec63@gmail.com